lunes, 13 de agosto de 2012

En los baños árabes...


Salimos del vestuario y nos encontramos en la penumbra de los baños árabes. La música chillout, con aires árabes y flamencos nos  envuelven casi sin quererlo, transportándonos  a un mundo fuera del real, en el que el resto deja de existir.
Mi primera elección es la piscina de agua salada. 36º nos han dicho al entrar. Es una sensación única. Cómo introducirse en la bañera de casa pero mejor. Bajo lentamente las escalera mientras poco a poco el agua cubre mi cuerpo. Me siento con cuidado y apoyo mi cabeza contra el borde, observo maravillada la arquitectura de la sala, seguro en su día fueron una termas romanas, ahora reconvertidas en baños árabes para nuestro deleite.  Cierro los ojos encantada y maravillada de sentir como mis músculos se relajan paulatinamente, y a medida que eso ocurre siento mi cuerpo liviano como una pluma, flotando sobre el agua salada de la piscina, envuelta en la calidez y el sonido dejo de ser materia para convertirme en espíritu, abandonando mi envoltura material y elevándome hacia el techo.
Observo desde arriba mi cuerpo, siento vértigo por un instante en el que estoy a punto de caer, pero entonces las veo. A ellas, que al igual que yo, intentando entender, reconfortadas por estar juntas, por compartir ese momento en que transcendemos más allá de nosotras, sintiendo una presencia poderosa y turbadora que nos empuja hacia arriba, dejando atrás los baños, volando unas al lado de las otras, e impulsadas por  un guía invisible, atravesamos la ciudad hasta llegar al mar, y allí, impelidas por esa energía poderosa nos sumergimos en el bello mar azul y profundo, cálido y frío al mismo tiempo, llenándonos de nueva vida, renovando nuestra energía con la suya. Fundiéndonos y por un instante, siendo una sola con el mar...
A lo lejos, un  débil ruido empezó a llamar nuestra atención. Al principio no prestamos atención, pero su intensidad fue aumentando hasta hacerse insoportable... Y entonces una voz se abrió paso entre el sonido estridente de la campana:
-         Disculpad, es hora de que salgáis, ya ha pasado el tiempo.
Triste vuelta a la realidad. Nos miramos unas a otras, sonriendo resignadas, saliendo de los baños hacia los vestuarios, prometiéndonos que en cuánto podamos repetiremos la experiencia…

 ©derechos reservados Guthwine (Carmen)

No hay comentarios:

Publicar un comentario