viernes, 18 de mayo de 2012

"Pobre hombre"


Pobre hombre... 



Son las doce. Una fría llovizna empieza a caer. Es hora de recoger.
Como cada noche envuelve  sus preciados lienzos con cuidado, limpia los pinceles y guarda el estuche de pinturas. Los coloca con cuidado en su mochila que carga a su espalda. Toma su silla plegable y se dirige con paso lento y cansado hacia su hogar.
Su paso lento y vacilante atrae miradas condescendientes entre las pocas personas que caminan deprisa en esa noche desapacible. La mayoría le juzgan a la ligera. Lástima. Es lo que vería en la mirada de la mayoría. Pena por un pobre hombre ya mayor con la cara llena de arrugas, la ropa gastada y con todo su mundo cargado en sus hombros. Pena y a la vez alegría por no estar en su pellejo, porque a pesar de que sus vidas sean un desastre se comparan inconscientemente con ese pobre hombre y solo ven su ceño fruncido, su mirada perdida en el horizonte ignorante de aquellos que pasan a su lado.
Pero sólo una cosa de lo que piensan es cierta. Su rostro ajado por el tiempo y por la vida que habla de años vividos con intensidad. Lo otro… tan solo es apariencia, y el deseo malicioso de aquellos insatisfechos de su propia vida y que solo ante la posibilidad de que otros estén peor encuentran algo de consuelo para sus miserables vidas.
Y le siguen con la mirada mientras se aleja de sus vidas, sin percatarse de la media sonrisa que ilumina el rostro del “pobre hombre” cuando se acerca a su destino. Una vieja casona necesitada de una buena mano de pintura. Tampoco son testigos del brillo de sus ojos cuando abre la puerta y encuentra como siempre esperándolo a una mujer de rostro casi tan ajado como el suyo que le recibe con una sonrisa.
Le pregunta qué tal se dio el día mientras le ayuda a descargar la mochila de su espalda. Como siempre le responde él cansado pero sin pesar, y entonces como cada noche desde el día en que se encontraron tanto tiempo atrás, la toma entre sus brazos, y el mundo se detiene para ellos cuando se entregan a ese beso de amor tierno y aún apasionado en el que los dos han pensado todo el día….  
Y mientras fuera, perdidos ya entre la bruma de la noche, aquellos que se cruzaron en su camino, al llegar a sus casas y enfrentarse a sus tristes vidas, pensando que son afortunados porque no son aquél pobre hombre… 

©derechos reservados Guthwine (Carmen)

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